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El impacto que podría tener el repunte petrolero venezolano en Vaca Muerta y el sector argentino

Un aumento en la producción de petróleo en Venezuela no afectaría de inmediato a Vaca Muerta, pero sí podría influir en precios y en la atracción de inversiones internacionales a mediano plazo.

El sector energético argentino evalúa las posibles consecuencias de un eventual incremento en la producción petrolera de Venezuela, que hoy ronda los 900.000 barriles diarios, una cifra similar a la de Argentina, pero muy inferior a los casi 4 millones de barriles diarios que alcanzó el país caribeño hace dos décadas.

Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy y ex secretario de Planeamiento Energético, explicó en una entrevista que, aunque un repunte venezolano no impactaría de forma inmediata en Vaca Muerta, podría generar efectos indirectos en el mediano plazo, principalmente en el precio internacional del crudo y en la competencia por inversiones extranjeras.

El experto destacó que Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero aclaró que “una cosa es tener recursos y otra muy distinta es poder desarrollarlos”, debido a problemas estructurales como deficiencias en infraestructura, contratos y seguridad jurídica.

Sobre la calidad del petróleo venezolano, Dreizzen señaló que se trata de un crudo pesado y de alta densidad, que requiere ser mezclado con crudos más livianos para su refinación. Curiosamente, este tipo de petróleo puede ser útil en ciertos mercados, ya que la producción global se orienta hacia crudos cada vez más livianos. En comparación, el crudo de Vaca Muerta es muy liviano y también suele necesitar mezclas para su procesamiento.

En cuanto al impacto en los precios internacionales, Dreizzen relativizó la influencia de un aumento en la producción venezolana: “el mundo produce más de 103 millones de barriles diarios, por lo que un incremento de tres o cuatro millones desde Venezuela no modificaría de manera sustancial el precio en el corto plazo”.

Sin embargo, el especialista advirtió que en el mediano plazo podría haber consecuencias significativas. Una mayor oferta mundial podría profundizar la caída del precio del barril, que en el último año bajó de 80 a 60 dólares. Esta reducción implica menores ingresos y una capacidad de inversión más limitada para proyectos no convencionales como los de Vaca Muerta.

Otro punto clave es la competencia por el capital internacional. Dreizzen señaló que si, por motivos políticos o estratégicos, las compañías estadounidenses decidieran enfocar sus inversiones en Venezuela, Argentina podría verse afectada por una reorientación de portafolios, a pesar de las diferencias en proyectos y tipos de crudo.

Finalmente, el especialista enfatizó que, pese al avance de la transición energética, el petróleo seguirá siendo central durante varias décadas. “La electrificación avanza de manera desigual, los costos siguen siendo altos y la infraestructura global continúa dependiendo de los combustibles fósiles. Cambiar el sistema no es simple y alguien tiene que pagarlo”, resumió Dreizzen.