
El sector agropecuario del norte bonaerense, especialmente en Ramallo, expresó su preocupación ante el reciente aumento del 50% en las tasas municipales y la instauración de un nuevo impuesto sobre los combustibles, aprobado por mayoría en el Concejo Deliberante local.
Alberto Coscia, presidente de la filial Ramallo de la Federación Agraria Argentina (FAA), fue enfático al solicitar una reunión con el intendente Mauro Poletti para dialogar sobre estas medidas. “Queremos que nos reciba el intendente, no podemos seguir sumando costos a la producción”, afirmó, destacando el impacto directo de estas decisiones en la actividad agropecuaria.
El dirigente señaló además una contradicción con las políticas nacionales, ya que, mientras a nivel nacional se han registrado pequeñas reducciones impositivas, a nivel municipal se implementa esta nueva carga tributaria que afecta incluso al GNC, destinada supuestamente al mantenimiento de los caminos rurales.
Desde la FAA recordaron que en julio de 2025 mantuvieron un encuentro con el intendente para establecer un canal de comunicación fluido y consensuar iniciativas que involucren al sector. Sin embargo, mostraron sorpresa por la falta de diálogo previo a la aprobación de este proyecto.
Uno de los puntos más cuestionados fue el porcentaje del aumento, que desde la filial consideran desproporcionado frente a la inflación reciente y las proyecciones para 2026. Además, advirtieron que el municipio ya recibe recursos destinados a la red vial, como la tasa específica para propietarios rurales, la tasa de estacionamiento de camiones y fondos provinciales, lo que pone en duda la necesidad de crear un nuevo gravamen.
Los productores también denunciaron el estado crítico de la infraestructura rural, con caminos en mal estado y escaso mantenimiento, un problema especialmente preocupante ante el inicio de la próxima cosecha gruesa.
Coscia resaltó la situación económica delicada del sector tras tres años consecutivos de sequía. “Los costos son altos para la producción y muchos recién están respirando luego de lo que fueron tres años de sequía en la zona”, alertó, y advirtió que cualquier aumento extra podría poner en riesgo la continuidad de pequeñas y medianas explotaciones.
Desde la FAA Ramallo aclararon que no se oponen a la existencia del Estado ni al cobro de impuestos, pero exigieron mayor eficiencia y transparencia en la administración de los recursos públicos. “Creemos en una adecuada administración de los recursos que aportan los ciudadanos”, remarcaron, y destacaron que un aumento de tributos no garantiza por sí mismo mejoras en los servicios.
Compararon la situación con distritos vecinos donde, según indicaron, se logra mantener una buena transitabilidad rural sin recurrir a incrementos significativos ni a nuevos tributos. “Hay ejemplos cercanos que demuestran que con gestión y planificación se pueden sostener los caminos en buen estado”, señalaron.
Por último, los referentes agrarios esperan una convocatoria oficial para revisar la medida y evaluar alternativas, insistiendo en la necesidad de abrir un espacio de diálogo antes de que estas nuevas cargas impacten con fuerza en un sector aún en proceso de recuperación.
































