
El escenario proyectado por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, contempla una fuerte corrección del crudo una vez que termine el conflicto entre Estados Unidos e Irán, con valores que podrían caer hasta u$s40 por barril debido a una oferta abundante que también contribuiría a moderar la inflación y las tasas.
En una entrevista con Steve Bannon, Bessent vinculó la eventual baja con el restablecimiento de los flujos energéticos y una mayor disponibilidad de producción. El escenario contrastaría con el actual, marcado por ataques en Medio Oriente y temores sobre nuevas interrupciones en el suministro internacional de combustibles globales.
El cálculo implica una caída cercana al 60% frente a las cotizaciones registradas al momento de sus declaraciones, cuando el Brent superaba los u$s95 y el West Texas Intermediate rondaba los u$s91, dos referencias que reflejan el fuerte impacto que el conflicto generó sobre las materias primas energéticas.
“Podríamos ver el petróleo a u$s50, quizá u$s40, simplemente porque habrá mucha oferta”, afirmó el funcionario estadounidense. Según su análisis, una vez despejada la incertidumbre geopolítica el mercado podría pasar rápidamente de la escasez relativa a un escenario caracterizado por un excedente de barriles disponibles a nivel internacional.
Para Bessent, el descenso del valor energético tendría consecuencias que irían más allá de los combustibles, porque una menor presión sobre los costos ayudaría a contener la inflación de Estados Unidos y permitiría reducir parte de la tensión que actualmente enfrentan los títulos de deuda soberana, además de favorecer una eventual baja de tasas.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años alcanzaron esta semana su mayor nivel desde 2023, una evolución que el funcionario relacionó con el encarecimiento del crudo. Por eso, una eventual distensión en Medio Oriente podría favorecer una posterior reducción de tasas y rendimientos financieros estadounidenses.

































