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Brasil presenta hoja de ruta para reducir la dependencia de combustibles fósiles

El plan, desarrollado tras la COP30, propone etapas para evaluar y eliminar gradualmente el uso de petróleo, gas y carbón durante la próxima década, en busca de cumplir el Acuerdo de París.

En 2023, en Dubái, el mundo alcanzó un acuerdo histórico para iniciar la transición que permita dejar de usar combustibles fósiles, pero quedó sin definir cómo avanzar en esa compleja tarea para frenar el cambio climático. Brasil, que fue sede de la cumbre climática COP30 en 2025, presentó el martes una hoja de ruta destinada a ayudar a los países a disminuir la dependencia económica del petróleo, gas y carbón durante los próximos diez años.

La propuesta busca primero medir cuánto dependen las economías nacionales de las importaciones y exportaciones de estos combustibles, para luego diseñar soluciones específicas que permitan su eliminación progresiva.

“Necesitamos hacer avanzar esta agenda”, afirmó Ana Toni, economista y directora ejecutiva de la COP30. “Todos los países deben comenzar ahora”.

Desde el acuerdo en Dubái, hubo discrepancias entre los países sobre el verdadero significado de abandonar los combustibles fósiles. Arabia Saudita, uno de los principales exportadores, minimizó el compromiso, calificándolo como solo una opción dentro de un menú “a la carta” para enfrentar el cambio climático. Más de 80 países solicitaron un acuerdo global para adoptar una hoja de ruta en la COP30, pero la iniciativa no prosperó por la fuerte oposición.

Como anfitrión de la COP30, Brasil asumió la responsabilidad de desarrollar planes voluntarios para la transición energética y la eliminación de la deforestación, sin necesidad de negociarlos en cumbres internacionales.

La hoja de ruta consta de tres etapas. En la primera, que se extenderá durante los próximos dos años, se invitará a los países a evaluar su dependencia de los combustibles fósiles y la capacidad de sus economías para prescindir de ellos. Posteriormente, cada nación será categorizada en uno de doce “arquetipos”, desde líderes en la transición hasta aquellos con limitaciones fiscales, lo que permitirá aplicar herramientas políticas específicas para acelerar el cambio. Este proceso servirá de base para la COP33 en 2028, cuando Naciones Unidas realizará el próximo Balance Mundial.

La segunda etapa consistirá en evaluar los avances climáticos alcanzados y definir acciones adicionales para cerrar la brecha respecto al objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1.5 °C por encima de niveles preindustriales.

Finalmente, entre 2031 y 2033, la hoja de ruta se enfocará en cómo reducir la oferta global de combustibles fósiles, coincidiendo con una década desde el primer acuerdo para alejarlos. Se prevé que para 2035 se implementen medidas generalizadas para limitar su uso.

El desafío es enorme: el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente indicó que las emisiones deben caer un 18% para 2030 en comparación con 2025 para evitar un sobrepaso del umbral de 1.5 °C. Además, solo cinco de 71 países evaluados han adoptado compromisos para eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles, mientras que naciones como Reino Unido, Canadá y Brasil exploran aumentar su producción.

La presentación de las hojas de ruta sobre combustibles fósiles y deforestación se produce poco después de que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva obtuviera un cuarto mandato, superando al escéptico del cambio climático Flávio Bolsonaro.

Brasil registró en el último año la tasa de deforestación más baja de su historia. La hoja de ruta sobre deforestación se centra en medir la degradación forestal y asegurar financiamiento suficiente para detener y revertir la pérdida de bosques antes de 2030.

La próxima semana, Turquía será sede de la COP31 en Antalya, donde las negociaciones se centrarán en la electrificación y reducción de emisiones de metano, dejando en segundo plano la discusión sobre abandonar los combustibles fósiles, dada la necesidad de consenso entre casi 200 países. Sin embargo, se esperan intensas conversaciones paralelas sobre este tema.

“Esta es una nueva fase de implementación”, destacó Ana Toni respecto al abandono de los combustibles fósiles. “No puede ser un tabú”.