
Desde el 1 de abril, Chile decidió suspender un contrato de importación de gas natural proveniente de Argentina debido a que el combustible enviado desde la formación Vaca Muerta presentó un nivel de humedad superior al permitido por la normativa chilena.
Esta suspensión afectó dos contratos de YPF que representaban un volumen de hasta 833.000 metros cúbicos diarios, lo que equivale aproximadamente al 10% de las exportaciones argentinas de gas hacia Chile. A pesar de esta medida, no se produjo una interrupción total del suministro a través del Gasoducto del Pacífico.
El problema radica en que el gas llegó con un punto de rocío por encima del estándar, debido a un alto contenido de líquidos como propano y butano. Esta condición puede generar corrosión o congelamiento en las tuberías, poniendo en riesgo la seguridad del sistema de transporte y distribución.
Las regiones chilenas de Ñuble y Bío Bío, fronterizas con el norte y centro de Neuquén, fueron las más afectadas por esta suspensión. El comprador chileno involucrado es Innergy Soluciones Energéticas, que opera el gasoducto y tiene como principal accionista a la multinacional española Naturgy.
YPF suministró el gas a partir de áreas convencionales como Loma La Lata y Sierra Barrosa, con tratamiento en la planta El Portón. La mezcla que recibe el gasoducto proviene de varios yacimientos. La empresa reconoció el inconveniente y está trabajando para resolverlo, con el objetivo de restablecer el suministro a Chile lo antes posible.
Según datos de Enargas, en febrero de 2026 Argentina exportó un promedio diario de 9,64 millones de metros cúbicos de gas, de los cuales 8,8 millones se destinaron a Chile. Aunque el corte actual representa un impacto limitado en volumen, reaviva las preocupaciones sobre el cumplimiento de los estándares técnicos en el comercio regional.
El Ministerio de Energía chileno aclaró que la normativa local es más estricta que la argentina y confirmó: “Durante la medición y verificación de la calidad del gas, conforme a la normativa chilena -la cual es más exigente que la argentina-, se detectó gas que no cumple con el estándar contratado”.
Las autoridades chilenas esperan un informe técnico basado en un estudio de cromatografía para evaluar la composición del gas y determinar los riesgos reales asociados a su uso.
Este episodio se suma al historial tenso en la relación energética entre Argentina y Chile, marcada por la interrupción de exportaciones argentinas en 2004 durante la recuperación económica posterior a la salida de la Convertibilidad, un antecedente que ambas naciones han intentado superar en los últimos años.
En paralelo, esta semana Uruguay asistió al sistema eléctrico argentino con un aporte de emergencia de aproximadamente 830 megavatios, solicitado por Cammesa debido a altas temperaturas, fuerte demanda y mantenimientos programados en centrales locales.
Por ahora, la suspensión del contrato chileno se mantiene vigente a la espera del informe técnico y de que YPF normalice la calidad del gas para cumplir con los requisitos chilenos y reanudar el abastecimiento.





























