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Irán provocó la suspensión de la producción de gas de Qatar y bombardeó petroleras

La firma estatal QatarEnergy frenó sus operaciones en centros de GNL estratégicos. El ataque de Irán también alcanzó refinerías en Arabia Saudita y Kuwait.

La estabilidad del mercado energético global entró en una zona de alta incertidumbre este lunes tras un ataque iraní que forzó la parálisis de sectores clave en el Golfo. La empresa estatal QatarEnergy anunció la suspensión total de su producción de gas natural licuado (GNL) luego de que sus dos principales centros de procesamiento fueran blanco de ataques con drones.

El cese de operaciones afecta a las ciudades industriales de Ras Laffan Mesaieed, donde se encuentran instalaciones estratégicas para la exportación de gas. Según informaron las autoridades de Qatar, los proyectiles impactaron a ambos lados de la capital, dañando una planta de energía y un tanque de agua, aunque el Ministerio de Defensa confirmó que no se reportaron víctimas.

La agresión de Irán no se limitó a territorio qatarí, sino que se extendió a otros puntos importantes de la región. En Arabia Saudita, drones iraníes atacaron la refinería de Ras Tanura, una de las más grandes del mundo, obligando a su cierre temporal para prevenir. Al mismo tiempo, en Kuwait, los restos de drones derribados cayeron sobre la refinería de Ahmadi, donde dos trabajadores resultaron heridos. La situación de inseguridad también se trasladó al mar, específicamente al golfo de Omán, donde un bote bomba explotó contra el petrolero MKD VYOM, causando la muerte de un marinero indio.

Este escenario genera una alerta inmediata debido a que Qatar es uno de los mayores exportadores de GNL del mundo y comparte con Irán el yacimiento de gas natural más grande que se conoce. Respecto a la magnitud de lo ocurrido, Torbjorn Soltvedt, de Verisk Maplecroft, mencionó que “el ataque a Ras Tanura marca una escalada significativa, con la infraestructura energética del Golfo ahora en la mira de Irán”. De igual manera, algunos analistas internacionales sugieren que, a pesar del impacto, estas acciones todavía no representan la destrucción total de la infraestructura que el régimen iraní podría buscar en un conflicto de mayor escala.

En el plano diplomático y nuclear, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, confirmó este lunes que no existen indicios de ataques o daños a las instalaciones nucleares iraníes pero alertó que es necesario que se evite una escalada bélica de consecuencias imprevisibles. El responsable del OIEA reiteró que los ataques contra instalaciones nucleares nunca deben prodigarse, ya que estos hechos pueden dar lugar a la liberación de materiales radiactivos que suponen riesgos graves más allá de los límites territoriales del país directamente afectado.