
Pampa Energía formalizó su solicitud para incorporarse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con el objetivo de desarrollar un proyecto estratégico en Rincón de Aranda, ubicado en Neuquén. La iniciativa contempla una inversión de US$ 426 millones destinados a la construcción de una Planta Central de Tratamiento (CPF) que tendrá la función de procesar, almacenar y evacuar la producción de petróleo y gas proveniente del yacimiento.
Esta planta permitirá captar la totalidad de la producción en un área aproximada de 240 kilómetros cuadrados, conectándola con las redes de transporte ya existentes. El desarrollo en Rincón de Aranda representa el 80% del presupuesto anual de inversión de la empresa dentro de un plan global de US$ 1.500 millones con la meta de multiplicar por diez la producción petrolera del bloque.
Actualmente, Pampa Energía opera cinco pads perforados y mantiene 35 pozos en diferentes fases. El primer pad en producción alcanzó una producción inicial de 7.200 barriles diarios, superando las expectativas internas. A corto plazo, la compañía apunta a llegar a los 20.000 barriles diarios mediante una planta de producción temprana.
Para el año 2026, se prevé un avance significativo con la puesta en marcha de la planta definitiva de procesamiento, que tendrá una capacidad estimada de 45.000 barriles diarios. La adhesión al RIGI es clave para garantizar la previsibilidad fiscal y cambiaria, aspectos fundamentales para un proyecto que implica una inversión intensiva y prolongada en el tiempo.



























