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Un derrame de petróleo contaminó un río y obligó a cortar el agua potable en Ecuador

Una fuga en el oleoducto estatal del SOTE en Ecuador afectó el río Cupa y obligó a cortar la captación de agua para varias comunidades, que ahora enfrentan riesgos sanitarios y ambientales.

Días atrás se produjo un derrame de petróleo en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador, que contaminó el río Cupa. Esta emergencia se originó por una fuga en una tubería del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), operado por Petroecuador, que transporta crudo desde la Amazonía hacia la costa del Pacífico.

El incidente ocurrió específicamente en el kilómetro 420+840 del oleoducto, en el recinto Cupa, dentro del cantón Quinindé. Habitantes de la zona observaron manchas de hidrocarburos sobre la superficie del río, mientras los equipos de emergencia trabajaban para evitar que la contaminación se extendiera a otros afluentes.

Como medida preventiva, la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Esmeraldas (EPMAPSE) suspendió temporalmente la captación y distribución de agua en la planta de San Mateo, que abastece a los cantones Esmeraldas, Atacames y Rioverde. Esta acción buscó proteger las instalaciones de tratamiento y garantizar la calidad del agua para consumo humano.

La alerta también alcanzó a Viche, parroquia rural de Quinindé, donde la empresa municipal de agua informó sobre la presencia de hidrocarburos en el río Cupa, fuente principal para el abastecimiento local. Las autoridades recomendaron a la población almacenar agua y seguir las indicaciones oficiales.

La contaminación afectó directamente a barrios como Los Pinos, Las Primaveras, Santa Clara y 13 de Septiembre. En estas comunidades, algunas familias dependen del río para actividades básicas como lavar ropa, asearse y obtener agua para consumo, debido a la falta de conexiones domiciliarias.

Los residentes denunciaron que el petróleo amenaza también la vegetación ribereña y los cultivos agrícolas, incluyendo plantaciones de cacao. Solicitaron la llegada de camiones cisterna para cubrir sus necesidades básicas y exigieron que se implementen medidas de remediación ambiental y se esclarezcan las consecuencias económicas.

Petroecuador informó que logró controlar la fuga y movilizó a más de 50 técnicos para atender la emergencia. Entre las acciones realizadas se encuentran la instalación de barreras flotantes, uso de materiales absorbentes, piscinas de retención y equipos para extraer hidrocarburos. Además, se colocó una camisa de refuerzo para sellar la fisura en la tubería.

No obstante, el control del escape no significa el fin de la contaminación. Según reportes, la corriente del río dificultó la contención y favoreció que el crudo se desplazara aguas abajo. Hasta el 13 de octubre, no se había divulgado un balance oficial sobre el volumen derramado, la extensión del daño ni los resultados de los análisis de calidad del agua.

La petrolera estatal tampoco ha determinado públicamente la causa definitiva de la fuga. Aunque circularon versiones sobre una posible perforación clandestina, Petroecuador indicó que el origen del incidente sigue bajo investigación técnica.

Este derrame ocurre aproximadamente 19 meses después de otro incidente grave en la misma provincia. El 13 de marzo de 2025, un deslizamiento de tierra rompió una tubería del SOTE, provocando el vertido de cerca de 25.116 barriles de petróleo, lo que contaminó varios cursos de agua y afectó el abastecimiento local.

Actualmente continúan las labores para recuperar el hidrocarburo derramado. Las autoridades deben evaluar el alcance de los daños y definir cuándo se podrá restablecer el suministro de agua con garantías sanitarias. Las comunidades de Cupa esperan medidas que les permitan recuperar el acceso al agua y conocer el impacto ambiental en su entorno.