
YPF confirmó una producción neta de 248.000 barriles diarios de shale oil en Vaca Muerta, alcanzando el 99,2% de la meta de 250.000 barriles comprometida para fines de 2026. El dato fue ratificado por su presidente y CEO, Horacio Marín, durante el Encuentro con CEOs de Argentina Oil & Gas Patagonia 2026 en Neuquén: «Propio estamos en 248.000 barriles».
Es importante destacar que esta cifra corresponde a la participación neta de YPF en los bloques que opera. Si se considera la producción operada incluyendo a sus socios, el volumen se eleva a aproximadamente 360.000 barriles diarios. Según datos de la Secretaría de Energía, reportados por Shale24, en septiembre YPF operó 353.261 barriles diarios, un aumento interanual del 20,6%. El shale representa ya el 92,3% del crudo operado por la compañía en el país, mientras que el convencional cayó un 67,1%.
Marín planteó un objetivo ambicioso para el futuro: «Mi idea son dos millones» de barriles diarios. Esta meta está condicionada a dos factores: el volumen de reservas disponibles y el ritmo de desarrollo de proyectos. Para lograr ese nivel, se debería incorporar cerca de 600.000 barriles nuevos cada año solo para compensar la declinación natural de los pozos actuales. «Llegar a dos millones significa que tienes que invertir mucho más todos los años», explicó.
En diálogo con El Cronista, el CEO amplió que aunque no puede hablar por otros, YPF podría alcanzar entre 1,2 y 1,3 millones de barriles diarios. Además, mencionó que el oleoducto VMOS está diseñado para un millón de barriles, lo cual es un indicio positivo sobre el potencial de Vaca Muerta.
El crecimiento sostenido no será inmediato. Marín estimó que YPF podría alcanzar su pico de producción hacia 2031, momento en que será necesario mantener inversiones anuales netas de alrededor de US$6.000 millones. Para la industria en general, se proyecta un plazo de cinco a seis años para alcanzar su máximo nivel.

La expansión en perforación es visible: desde diciembre pasado, YPF incrementó de 12 a 18 los equipos de perforación, sumando aproximadamente 1.200 trabajadores en los pozos, sin contar ingenieros. La empresa planea llegar a 21 equipos en febrero y a 30 durante 2027.
No obstante, el principal límite para el crecimiento es la infraestructura. Marín destacó la necesidad de aumentar la capacidad del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una infraestructura clave para transportar el shale oil. Actualmente, VMOS tiene una capacidad de diseño de 550.000 barriles diarios, con planes de ampliarla a 700.000, pero para llegar al millón de barriles diarios propuesto, se requeriría una expansión del 82% respecto a su diseño actual.
En este contexto, YPF es el mayor usuario del sistema, con 164.000 barriles diarios contratados, lo que representa casi el 30% del total. Además, avanzan en el desarrollo portuario: las dos monoboyas de la terminal de Punta Colorada, que permitirán cargar buques VLCC de hasta 2 millones de barriles, ya están instaladas en el Puerto de San Antonio Este, según informó el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck.
Este crecimiento transforma a Vaca Muerta en una oportunidad para startups y empresas que no solo se dedican al oil & gas, sino que pueden proveer servicios especializados, logística, software y capacitación. Marín confirmó que YPF invertirá alrededor de US$9.000 millones en 2026, de los cuales US$6.200 millones serán propios, generando demanda para proveedores industriales.
Una problemática concreta es la brecha de talento: de 500 jóvenes certificados por el Instituto Vaca Muerta, solo el 3% logró empleo formal en la cuenca, lo que abre oportunidades para plataformas de formación, reclutamiento y capacitación técnica.
Además, la abundancia proyectada de gas podría fomentar industrias intensivas en energía, como data centers para inteligencia artificial, lo que abre un nuevo frente para emprendimientos en infraestructura y tecnología en la región patagónica.
Marín aconseja a los emprendedores entender el ciclo largo de inversión: el pico de producción se espera hacia 2031, por lo que los proyectos deben planificarse con horizontes de cinco a seis años, no en plazos trimestrales.
Sin embargo, el optimismo tiene límites. La expansión depende del volumen de reservas y del desarrollo de la infraestructura, con cuellos de botella como la capacidad del Oleoducto Vaca Muerta Centro, que al inicio tendrá 377.000 barriles diarios y resulta insuficiente para etapas futuras.
El costo de demora es alto: cada día que se retrasa la puesta en marcha del sistema implica pérdidas de US$15 millones en exportaciones para la industria. Se espera que el oleoducto comience a llenarse en enero de 2027, con las primeras exportaciones desde Punta Colorada proyectadas para marzo de ese año. La decisión final de inversión para el proyecto de GNL está prevista para el 26 de noviembre de 2026.
YPF está a punto de cumplir anticipadamente su meta para 2026 y ya planifica una escala mucho mayor. La verdadera transformación de Vaca Muerta radica en cómo la producción dejó de depender exclusivamente de la geología para enfocarse en la logística, la infraestructura y el capital humano, marcando un escenario de oportunidades para proveedores y emprendedores con soluciones innovadoras.

































